En el desarrollo del potencial humano es necesario abrazar con amor los aspectos luminosos y los sombríos de nuestra naturaleza.
Aceptar y amar de manera real lo que somos nos hace sanar y evolucionar. Nos permite encontrar un centro silencioso de paz.
Muchas veces nos enfocamos sólo en lo que consideramos "luz" y miramos para otro lado cuando el dolor de la sombra aparece. La escondemos, la proyectamos fuera y después no admitimos la información que el espejo del otro nos muestra.
La danza como acto meditativo ayuda a expresar sin juicios los estados del ser, a dar movimiento a nuestras emociones, a amarnos y encontrar un centro silencioso enraizado en la presencia.
La danza conectada a la propia naturaleza y a los seres y energías que componen el entorno nos permite sanar y liberar el dolor encerrado, ofreciendo la belleza de la transformación.
La paz surge por si misma desde nuestro núcleo interno. El equilibrio sucede y el amor brota desde lo profundo del corazón.
Podemos irradiar y regalar esos dones en la marcha colectiva hacia el sol, cuidando de nuestra Madre Tierra y ofreciendo paz a todos los seres sintientes.

Gracias, Teresa. Tienes tantísima energía... tu danza es muy poderosa. Bueno, yo no sé nada sobre danza... pero sí sé lo que me hace sentir cuando la presencio. Y presencio una enorme energía, y sensualidad.
ResponderSuprimirMuchas gracias, Abel! :D
ResponderSuprimirPor sentir la energía, la sensualidad y la danza...
Un abrazo de sol!