En un lugar sagrado surgió la danza espaciosa del corazón, latiendo junto al ritmo pausado de las nubes y el suave viento.
Sucede un milagro sin tiempo. En él carne, sangre y hueso, piedra, nube y cielo, son el mismo aliento cambiante que vibra y flota en silenciosas ondas de misterio.
Os dejo con amor este sentir hecho gesto... espero que lo disfrutéis.
Teresa, gracias por esta hermosa danza que aquieta la mente para dejar brotar al ser, como siempre me voy muy contenta de tu espacio, recibe un abrazo.
Teresa, gracias por esta hermosa danza que aquieta la mente para dejar brotar al ser, como siempre me voy muy contenta de tu espacio, recibe un abrazo.
ResponderSuprimirGracias, Queo, desde la quietud te abrazo.
ResponderSuprimirUn beso, con amor.