"Si puedes ver el espíritu vital,
consigues la vida perdurable.
Si puedes olvidarte del espíritu vital,
consigues la vida trascendente."
Clásico de Wenshi
Olvidarse del espíritu vital significa que la vacuidad alcanza su culminación, uno alcanza la quietud y la vitalidad se transmuta de manera natural en espíritu, y el espíritu vuelve de manera natural a la vacuidad. Este es el estudio del gran camino de la no-resistencia absoluta.
Si soltáis las cosas vuestro cuerpo no sufre tensión. Si no concebís artificios vuestra mente se encuentra en paz de manera natural. La serenidad y la luminosidad se desarrollan día a día, mientras que la complicación con los objetos disminuye dia a día.
"Contemplando interiormente la mente,
la mente no tiene tal mente.
Contemplando exteriormente el cuerpo físico,
la forma no tiene tal forma.
Observando las cosas en general,
las cosas no son tales objetos.
Cuando uno comprende estas tres cosas,
sólo ve la vacuidad."
Crónica de los dichos de Panshan
Todas las ideas aleatorias, todas las fijaciones en los objetos, los cálculos y maquinaciones, son ilusorios e irreales. Surgen de las objetificación ilusoria. Cuando se busca alguna realidad, no se puede encontrar ninguna. Cuando puedas comprender, te desapegarás naturalmente de las ilusiones, de manera que los engaños y las imaginaciones aleatorias desaparecen espontáneamente sin que haya necesidad de eliminarlas.
Cuando tienes una fijación en el ser, debes alcanzar el poder de la vacuidad. Cuando eres capaz de estar vacío entonces tu corazón sólo está en esa "vacuidad". Esta "vacuidad" se convierte en un obstáculo para tu mente, pues es lo que se llama volverse adicto al medicamento. Si los practicantes se aferran con fijación a la vacuidad son iguales que las personas que se aferran a la existencia. Por eso los antiguos sabios enseñaban también a los estudiantes a eliminar esa "vacuidad". Cuando contemplas la vacuidad también ella está vacía, pues la vacuidad no tiene nada que vaciar.
Los que trabajan en la gran práctica no deben tener fijación alguna. En cuanto existe la más leve fijación, no importa que el objeto del apego sea la existencia, la vacuidad o la nada, se convierte en atadura. Cuando te liberas de ellas ya no hay nada de qué liberarte, la manifestación de la realidad pura, íntegra, uniforme y natural es clara y calmada, no entra ni sale. Por eso se llama calma profunda y paz eterna.

con el filo del humo
ResponderSuprimircorto mis lazos con el pasado
dejo de ser lo que fui
nada traigo
ni la furia vacia del silencio
quiero volver mas alla de la forma
por caminos de signos
pisando la sangre y el llanto
como un cajon vacio
yo mismo
no dire quien ni como
oigo una musica infinita
ahora el tiempo es una cosa vieja
dos ojos turbios
todos somos el otro
...o algo muy parecido
vacio lleno de vacios
Hola Almagriot!
ResponderSuprimirTodos somos el otro pues todos somos Uno, más allá de la atadura ilusoria de la mente.
Un abrazo.
Cuánta Verdad respiran estos textos: no hay mente en la mente, sólo vacio y vacuidad. Tras los pensamientos, vacio; tras el yo, vacio; y todo se dirige y está en ese vacio/vacuidad y hasta la vacuidad está vacía, es más allá de la dualidad.
ResponderSuprimirGracias!
Un abrazo.
Lindos textos :)
ResponderSuprimirMUSHOTOKU! jeje
Hola Zanara!
ResponderSuprimirEl más absoluto desprendimiento mental parece conducir al vacío que no se puede nombrar.
Gracias por tu visita y tus reflexiones!
Un abrazo fuerte.
Hola XanKaiShen!
ResponderSuprimirBienvenida tu sonrisa a este espacio.
Un abrazo!
Hola Teresa.
ResponderSuprimirTu post me ha parecido muy afortunado en el sentido de que pocas veces se habla de ese apego a la vacuidad, como el apego a rendirse, a fundirse con el Amado, u otros sublimes apegos que se pueden convertir en uno de los peores obstáculos en la senda espiritual. Nagarjuna ya advirtio de estos peligros a los adoradores del anatman, al igual que Gautama ya advitió de los peligros del apego al absoluto a los adoradores de atman.
La realidad es aconceptual, y el conflicto entre atman y anatman solo se resuelve en ese espacio libre de categorías que es la verdadera vacuidad, tan vacia que efectivamente esta vacia de si misma.
Me ha parecido un post muy afortunado. Me lo llevo por si lo necesitase en algun taller.
Gracias.
Hola César!
ResponderSuprimirGracias por dejar tu comentario y ampliar mi post.
Las ramificaciones del apego pueden ser muy sutiles. La mente que se apega crea cosmogonías basadas en el pensamiento y en el sentir para hacer entendible y asimilable lo infinito. De este modo lo limita.
Parece que hay quienes han ido más allá de la mente, aceptando la disolución, la fusión, y han entendido.
Querida Teresa.
ResponderSuprimir"En cuanto existe la más leve fijación, no importa que el objeto del apego sea la existencia, la vacuidad o la nada, se convierte en atadura".
GRAN SABIDURIA, PERFECTO!!!
Gracias.
Namasté.
Querido petirrojo sagrado!
ResponderSuprimirQué fácil es apegarse, jo.
Estando atentos podemos escuchar y aprender a dejarnos ser soltando todo objeto de apego.
Un beso.