26.10.09

TAO DEL AMOR: REGULACIÓN DE LA EYACULACIÓN




"La insistencia acerca de la regulación de la eyaculación según la edad y condiciones de salud del hombre, no es un punto arbitrario adoptado por los maestros del Tao del amor, sino una conclusión a la que se ha llegado después de centenares de años de cuidadosa observación, dado que el semen masculino constituye una de las esencias vitales que no debe ser despilfarrada de forma incontrolada. Sun S'su-Mo, el médico más eminente del periodo T'ang (618-906 d. de J.C.) dice lo siguiente en su obra Recetario Inapreciable:

Cuando un hombre desperdicia su semen, puede llegar a ponerse enfermo, y si lo derrocha sin tasa, llegará a morir. Para un hombre, ese es el punto más importante que debe recordar.

Una vez  que el hombre ha adquirido la habilidad de regular sus eyaculaciones, no sólo conserva su energía vital, sino que gana mucho más. En primer lugar su compañera amorosa ya no estará insatisfecha, puesto que ahora él tendrá más confianza en sí mismo y será capaz de hacer el amor tantas veces como desee su compañera. Y, dado que podría hacer el amor mucho más a menudo y más prolongadamente, ambos se beneficiarán mucho más de las esencias respectivas. Él de la esencia del Yin y ella de la esencia del Yang. Como resultado final, lograrán un grado inapreciable de paz mental. Esa tranquilidad debida a un amor constante y dichoso fue conocida en la antigua China como "la armonía del Yin (hembra) y del Yang (macho)" (...)

(...) el sexo sin eyaculación es también una liberación de la tensión, pero sin explosión. Es un placer de paz, no de violencia, una mezcla sensual y largamente satisfactoria en algo que es más amplio y trascendental que uno mismo. Constituye una sensación de integridad, no de separación, algo en lo que uno se fusiona y comparte sin ser exclusivamente privado y sólo un simple espasmo".

El Tao del amor y el sexo. Jolan Chang. Editorial Plaza y Janés.

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