20.11.09

LAS SEMILLAS DE LA CONSCIENCIA



"La conciencia existe a dos niveles: como simiente y como manifestación de la simiente. Cada vez que una simiente tiene la oportunidad de manifestarse, produce nuevas simientes del mismo género. Cinco minutos de ira producen simientes que durante ese tiempo se van depositando en el sustrato de nuestra inconsciencia. Por esa razón, debemos seleccionar cuidadosamente el tipo de vida que elegimos y las emociones que expresamos. Cuando sonreimos, las simientes de la alegría y de la sonrisa germinan en nosotros, y mientras lo hacemos plantamos nuevas simientes de sonrisas y alegría. Sin embargo, si dejamos que pasen años sin practicar la sonrisa, su simiente puede debilitarse y ya nunca más podremos hacerlo.
     Practicando la existencia consciente plantamos simientes saludables y las fortalecemos. Las simientes psicológicas sanas realizan una función similar a la de los anticuerpos. Todos nosotros necesitamos una reserva de simientes hermosas, saludables y lo suficientemente poderosas como para que nos ayuden en los momentos difíciles. A veces el embate del dolor es tan intenso que aunque tengamos una flor ante nosotros somos incapaces de tocarla. Entonces es cuando presentimos que necesitamos ayuda. Si tenemos un buen almacenamiento de simientes sanas podemos llamarlas para que nos ayuden. Por ejemplo, si tenemos a un amigo querido que nos comprende, en cuya compañía nos sentimos bien aun sin hablar, podemos invitarle a que acuda a nuestra conciencia y respirar juntos los dos."

Hacia la paz interior, Thich Nhat Hanh. Editorial Plaza y Janés.

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