13.10.09

CONFIANZA




La confianza es sencilla. Es como cuando un niño confía en su madre. No se trata de creer, pues la creencia no se ha introducido en él. Una vez fuiste un niño pequeño, ¿creías en tu madre o confiabas en ella? La duda aún no ha surgido, por tanto, ¿qué sentido tiene creer? La creencia llega sólo cuando se introduce la duda. Primero viene la duda y más tarde, para reprimirla, te aferras a una creencia. Confianza es cuando la duda se desvanece. Confianza es cuando la duda no existe.

     Por ejemplo, respiras. Tomas aire en una inspiración, después exhalas, sueltas el aire. ¿Tienes miedo a soltar el aire porque, quién sabe, tal vez no vuelva? Confías. Confías en que volverá. Desde luego que no hay motivo para confiar. ¿Por qué debería volver el aire? A lo sumo puedes decir que en el pasado siempre ha sucedido así, pero eso no es una garantía, puede que no ocurra en el futuro.

     Si tienes miedo de soltar el aire porque puede que no vuelva, entonces contendrás la respiración dentro. En eso consiste la creencia, en colgarse, aferrarse. Pero si contienes la respiración tu cara se pondrá morada y sentirás que te asfixias. Y si sigues haciéndolo morirás.

     Todas las creencias asfixian y ninguna te ayuda a estar realmente vivo. Si exhalas, confías en la vida. La creencia pertenece a la mente, la confianza al corazón. Uno simplemente confía en la vida porque procede de ella, vive en ella y regresa de nuevo al origen. Una vez que confías te relajas.

Consciencia femenina, experiencia femenina. Osho. Editorial Edaf.

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